Escucha este audio que describe las distintas partes del ciclo de salvaguardia.
Las agencias de ayuda que trabajan en el ámbito humanitario y del desarrollo tienen la obligación de prevenir y responder a los problemas de salvaguardia que puedan surgir cuando entran en contacto con personas, ya sean empleados, voluntarios, miembros de la dirección, socios y proveedores. Una buena salvaguardia previene a adultos y a infantes del riesgo de sufrir daños, abusos o explotación.
A la hora de pensar en la protección, las organizaciones deben explorar cinco fases clave. La primera fase es "identificar". Es importante que, como responsable o punto focal de la salvaguardia, seas capaz de identificar quién es vulnerable al daño. Por lo general, se trata de personas con menos poder debido a su edad, sexo o discapacidad.
Debes ser capaz de identificar cuáles son las distintas formas de daño y los diversos signos, síntomas e indicadores de daño. La segunda fase es "prevenir". Los responsables de la protección deben ayudar a sus organizaciones a adoptar medidas proactivas para evitar que las personas con las que están en contacto directo o indirecto sufran daños. Las organizaciones deben realizar evaluaciones de riesgo para calibrar los riesgos que pueden producirse en sus operaciones y mitigarlos con procedimientos de contratación más seguros, códigos de conducta, formación, programación más segura y un uso más seguro de las imágenes y datos personales.
La tercera fase es "informar". Las organizaciones deben reconocer que existen muchos obstáculos para que los supervivientes y/o las víctimas no acudan a plantear sus preocupaciones. Por lo tanto, las organizaciones deben garantizar que los mecanismos internos de denuncia sean seguros, accesibles, eficaces y respondan a las necesidades de los supervivientes. Si esto está en marcha, el personal, los beneficiarios y las comunidades que entran en contacto con tu organización podrán plantear con seguridad las preocupaciones que tengan en materia de salvaguardias.
La cuarta fase es "responder". Cuando se reciben preocupaciones de salvaguardias, las organizaciones y los Responsables de la protección deben disponer de procedimientos para gestionar la revelación de abusos por parte de niños, niñas, adultos vulnerables y personal. Un enfoque centrado en el superviviente, en el que las decisiones se evalúen en función del riesgo y se tomen en el mejor interés del superviviente, es primordial en este caso.
La quinta fase del ciclo de salvaguardia es "aprender". Los organismos de ayuda deben asegurarse de que los errores o deslices cometidos en las fases anteriores se recojan y mejoren de cara al futuro. Por ejemplo, habría que mejorar las políticas, los procedimientos y las prácticas para poder prevenir y responder a los problemas de salvaguardia en el futuro.
Debemos recordar que, como responsable de salvaguardias en tu organización, podrías estar recibiendo o gestionando un problema de salvaguardia en cualquier fase del ciclo. Por lo tanto, todas las fases podrían estar en juego en cualquier momento. Es importante recordar que no se debe omitir ninguna de las fases, ya que de hacerlo, tu organización corre el riesgo de ser insegura para los niños, niñas y adultos que entren en contacto con ella.
Una vez que hayas comprendido lo que contienen las distintas partes del ciclo, piensa en las ventajas de desglosar de este modo todo el asunto de salvaguardia.
Realiza algunas anotaciones en tu diario de aprendizaje.