NARRADOR: Te presento a John y Fátima. Son colaboradores como tú que acaban de empezar a trabajar para una organización humanitaria. Todo el que trabaja con una organización humanitaria es un colaborador, incluso los voluntarios, el personal contratado a corto plazo y los contratistas. La parte más importante de su trabajo es asegurarse de que no perjudican a las comunidades a las que sirven.
Los habitantes de esta comunidad se han visto afectados por catástrofes o conflictos. Algunas personas, como las mujeres, los niños, niñas y los discapacitados, corren más riesgo de sufrir abusos o daños que otras. John y Fátima deben tratar a todos los miembros de la comunidad con respeto. Los colaboradores no deben aprovecharse de las comunidades a las que ayudan. Si lo hacen, perjudicarán a las personas. Pueden destruir la relación con la comunidad y perder su empleo.
Entonces, ¿qué cosas deben tener en cuenta John y Fátima? Los colaboradores como John y Fátima ocupan puestos de poder. Como responsable de programas de otra parte del país, John tiene poder por su edad, riqueza, experiencia, posición y género. Como movilizadora de la comunidad local, Fátima también tiene poder. La comunidad la ve dirigiendo actividades, colaborando estrechamente con otros colaboradores y compartiendo información sobre recursos y servicios.
Cierto o no, los miembros de la comunidad creen que los colaboradores controlan el acceso a los recursos y servicios. En cambio, los miembros de la comunidad suelen tener poco control sobre el acceso a esas cosas. Por ello, la gente puede sentir que no puede decir que no a nada de lo que John y Fátima les pidan. Pueden tener miedo de que si dicen que no, ellos o sus familias no reciban ayuda.
John y Fátima deben considerar el poder que la gente cree que tienen. Nunca deben abusar de su poder. Los colaboradores pueden abusar de su poder de muchas maneras. Una de las formas más dañinas es la explotación y el abuso sexual. La explotación sexual se produce cuando una persona convence a otra con menos poder para que participe en actividades sexuales. Por ejemplo, si un colaborador ofrece raciones extra o dinero a cambio de sexo. Puede tratarse de sexo incluso sin contacto físico, por ejemplo, en línea o por SMS.
El abuso sexual se produce cuando una persona obliga a otra con menos poder a participar en actividades sexuales contra su voluntad. Por ejemplo, si un colaborador obliga a alguien a besarle o a participar en actividades sexuales con él. Para ayudar a guiar a los trabajadores humanitarios como tú, John y Fátima, y mantener a salvo a las comunidades vulnerables, hay algunos principios importantes que todos los trabajadores humanitarios deben seguir. Los trabajadores humanitarios deben tratar siempre a la comunidad con respeto, tanto durante las horas de trabajo como fuera de ellas. La explotación y los abusos sexuales atentan contra la dignidad de las personas a las que los colaboradores deben ayudar y proteger.
Los colaboradores no pueden mantener relaciones sexuales con menores de 18 años, aunque sea legal en el país. No saber la edad de la persona no es una excusa válida. Los colaboradores no pueden pagar por sexo. Tampoco pueden intercambiar empleo, bienes o servicios por sexo, ni siquiera sugerirlo. Los trabajadores humanitarios no pueden mantener relaciones sexuales con nadie que reciba ayuda, aunque la persona esté dispuesta a ello.
Si se incumple alguno de estos principios, los colaboradores pueden ser sancionados e incluso perder su empleo. En muchos países, también pueden enfrentarse a acciones penales. ¿Qué ocurre si John, Fátima o cualquier otra persona de la comunidad ve o sospecha que otro trabajador humanitario está explotando o abusando sexualmente de alguien? Deben informar cualquier explotación o abuso posible o real que hayan visto u oído.
Nunca deben investigarlo ellos mismos. Es trabajo de otra persona averiguar lo que ocurrió realmente. Si los trabajadores humanitarios como John y Fátima tienen miedo de denunciar, lo pueden hacer de forma anónima a través del punto focal o mecanismo de denuncia de explotación y abusos sexuales de su organización. Para mantener la confidencialidad de esa información, no deben comentarla con nadie más. Todas las organizaciones de ayuda deben disponer de un medio claro y sencillo para que la gente comparta sus preocupaciones.
Queremos que todas las personas estén y se sientan seguras y protegidas de cualquier daño. La explotación y los abusos sexuales se aprovechan de las personas vulnerables. Todos debemos evitar la explotación y los abusos sexuales. Todo lo que John y Fátima han aprendido en este vídeo se aplica también a ti y a tu rol.
Si tienes alguna pregunta sobre esta capacitación, ponte en contacto con el responsable de explotación y abuso sexuales o de salvaguardia de tu organización. O puedes hablar con tu gerente, responsable de protección, de violencia de género u otro responsable técnico. Para más información, visita www.interaction.org.
Ahora que ya conoces los tres tipos principales de poder, es hora de que practiques pensar y "ver" el poder, y el potencial de su uso indebido en el contexto de salvaguardias.
Mira el vídeo anterior, No hay excusa para los abusos, sobre la explotación y los abusos sexuales en contextos humanitarios. Cuando hayas visto el vídeo, plantéate las siguientes preguntas: