
Hay poder en las personas. Como descubrimos en la unidad anterior, el “poder con” y el “poder interior” son dos expresiones de poder que pueden aprovecharse con grandes resultados para hacer realidad el cambio. En esta unidad analizaremos con mayor detalle cómo trabajar con otros actores es un enfoque fundamental para lograr un cambio.
Ya hemos identificado algunas características para ser agentes de cambio eficaces, como tener un grado elevado de conciencia de la propia identidad y de los posibles prejuicios propios, y tener voluntad para acomodarse y cambiar en función de las dinámicas de poder y los giros del sistema social, político y económico. Las y los agentes de cambios eficaces deben perfeccionar su capacidad para “bailar con el sistema”, y adaptarse al panorama cambiante de posibilidades y amenazas, mostrar una curiosidad inagotable por su entorno, y comprender las relaciones y reacciones de los demás actores con respecto al contexto, sin obsesionarse demasiado con sus propios planes.
En esta unidad indagaremos un poco más en las cualidades que quizá ya tienes, o deseas cultivar, a medida que lideras el cambio y te unes a otros actores para hacerlo realidad.
Al acabar la unidad:

El trabajo en colaboración con otros actores, como parte de coaliciones y alianzas, y en apoyo de movimientos más amplios, es esencial para aumentar el poder colectivo. Estas son algunas de sus ventajas:
Pero hay muchos otros motivos.
¿Por qué crees que es importante trabajar con otros actores? ¿Se te ocurren ejemplos en los que la acción colectiva haya sido especialmente eficaz?
Apunta tus reflexiones en el cuadro de texto libre, en tu plan y diario de aprendizaje o en tu propio cuaderno.
La acción colectiva —trabajar con otros actores— es un elemento decisivo para lograr el cambio. Es una forma de “poder con” y es más eficaz que el trabajo individual de cada persona interesada.
La acción colectiva puede efectuarse en el ámbito local o puede abordar cuestiones sociales y políticas de carácter sistémico a una escala aún mayor, en las que los movimientos sociales desempeñan un papel significativo en el ámbito nacional o internacional.
Los movimientos sociales son importantes actores del cambio en todo el mundo, y es posible que, al ser una persona apasionada por hacer realidad el cambio, ya hayas formado parte de un movimiento o más.
Con independencia de que se trate de la lucha contra la violencia y la impunidad, o en favor de un sistema político más democrático, o de exigencias más concretas tales como la reforma agraria, el derecho al matrimonio, las políticas para combatir el cambio climático o la aprobación de legislación sobre el control de las armas, el poder de las personas que se organizan, realizan marchas en la calle y se conectan a través de las redes sociales resulta ser a menudo un elemento fundamental para generar presión en favor del cambio.
Incluso aunque no se logre alcanzar los objetivos globales, hay un enorme poder en el hecho de organizarse de este modo horizontal y generar solidaridad en torno a identidades y reivindicaciones comunes.
Los movimientos de activistas con discapacidad, personas negras, indígenas y racializadas, mujeres, personas transgénero, estudiantes, o trabajadores del sector textil defienden el principio de "nada sobre nosotras sin nosotras”. La participación en este tipo de movimientos nos da la esperanza de tener una implicación directa en el proceso de construir un mundo mejor. En el caso de quienes no están en el ámbito del activismo comunitario, el acento se pone cada vez más en apoyar a esos movimientos y evitar cuidadosamente “interponerse” en el liderazgo y la acción locales. Dependiendo de la cuestión, tus aliados naturales serán probablemente otras personas y grupos sociales del ámbito local, quienes se ven directamente afectados por un asunto concreto, y cuya causa puedes respaldar con delicadeza y una actitud de apoyo verdadero.
Tu plan para hacer realidad el cambio puede que también deba incluir trabajar con personas que están indecisas o que no conocen o comprenden plenamente la importancia de la cuestión, así como, probablemente, con quienes bloquean —directa o indirectamente— el cambio que te ocupa. Además, también puedes enfrentarte al reto de considerar detenidamente el papel que desempeñas, tu propio poder, la percepción que se tiene de ti o de tu organización, y lo que todo ello implica para el modo en que colaboras con otros actores.
La acción colectiva también puede implicar trabajar con personas o grupos que tienen un punto de vista, experiencias vitales o ideas diferentes sobre cómo se produce el cambio y cuáles deben ser las prioridades. Por tanto, además de establecer relaciones con las personas y organizaciones afines que defienden tu causa, es posible que debas llegar a otros actores con los que normalmente no te pondrías de acuerdo, pero que podrían favorecer tu empeño. Son las personas u organizaciones a las que pueden respetar y escuchar quienes tienen el poder decisorio, como los líderes y lideresas empresariales, las figuras académicas o las cámaras de comercio locales.

Todos y todas conocemos ejemplos motivadores de movimientos nacionales o internacionales en favor del cambio. Los dos casos prácticos que se presentan a continuación ilustran el poder de la acción colectiva en comunidades en las que, pese al difícil contexto local, el activismo ciudadano ha logrado generar cambios locales en la política y la práctica, en las actitudes y en los comportamientos.
Un grupo aumentó su poder de negociación mediante la colaboración, y el otro aumentó su poder de persuasión mediante una campaña conjunta.
Desde enero de 2020, Wuhan y muchas otras ciudades chinas quedaron confinadas debido al brote de COVID-19.
Al principio del confinamiento, Guo Jing se sentía vulnerable y desamparada ante el brusco aumento de los índices de contagio. Empezó a comunicarse frecuentemente con sus amigas a través de Internet, y en pocos días creó un grupo de apoyo a activistas feministas en WeChat. Este grupo analizó el confinamiento desde una perspectiva feminista debatiendo la manera de enfrentarse a las consecuencias sociales y estudiando varias estrategias para ayudar a las personas a superar la sensación de vulnerabilidad, sobre todo a mujeres jóvenes como ellas mismas.
En sus debates, se dieron cuenta de que la epidemia intensificaba la discriminación sexual y la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico. Atrapados en un espacio físico reducido durante un largo periodo, muchos hombres descargaban sus frustraciones reprimidas sobre sus familiares.
Guo y sus amigas decidieron poner en marcha la campaña "Anti-Domestic Violence Little Vaccine" (“Una pequeña vacuna contra la violencia doméstica”, en su traducción al español). El grupo publicó una carta abierta en Internet, en la que pedían poner fin a la violencia doméstica y se animaba a la ciudadanía a imprimir la carta y colgarla en los espacios públicos. La respuesta fue abrumadora: en pocas horas, varios miles de personas se presentaron para ejercer como voluntarias de “pequeñas vacunas”. Se realizaron muchas llamadas a la línea de atención telefónica gestionada por la Federación Nacional de Mujeres de China para asegurarse de que el servicio estaba en funcionamiento. Otras personas compartieron su experiencia como víctimas de la violencia doméstica. La cuenta de la campaña en la red social de Weibo recibió más de ocho millones de visitas y muchos comentarios de apoyo a la iniciativa. Alguien escribió: “Todas las personas debemos ser espectadoras activas y negarnos a quedarnos calladas cuando vemos la violencia doméstica que nos rodea”.
El activismo feminista es una cuestión delicada desde el punto de vista político en China, pero la violencia doméstica puede abordarse si se utiliza el enfoque adecuado. Esta campaña atrajo una cierta participación masculina y el apoyo de padres y madres. Es, además, un buen ejemplo de activismo en un momento de crisis y de “estado de excepción”. El espíritu colectivo y la intensidad emocional generados pueden movilizarse con fines activistas, y el impacto puede ser superior al que se consigue en circunstancias normales.
El conflicto en Yemen constituye una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Según la ONU, más de 21 millones de personas del país necesitan con urgencia asistencia humanitaria. La población yemení carece de acceso a suministros médicos y alimentos, y de libertad para viajar por el país o al extranjero con limitaciones adicionales a la libre circulación de mujeres y niñas. Pese a las dificultades y la escasa participación de las mujeres en la esfera política, mujeres yemeníes que participan en los procesos de construcción de la paz trabajan sin descanso para aliviar el sufrimiento de sus comunidades.
El aeropuerto internacional de Riyan, en la ciudad costera de Mukalla —la capital de la gobernación de Hadramaut—, se cerró en abril de 2015 después de que Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP, por sus siglas en inglés) tomara el control de la ciudad. La ciudad quedó liberada de AQAP al año siguiente, pero el aeropuerto siguió cerrado. Sin acceso al aeropuerto, la población de Mukalla tenía que desplazarse más de 300 kilómetros por peligrosas carreteras hasta el aeropuerto de Sayun, un viaje peligroso o imposible para quienes padecían enfermedades graves.
Un grupo de mujeres de Hadramaut empezó a promover la reapertura del aeropuerto de Riyan. Su campaña tenía un enfoque dual: reunirse con las principales partes interesadas y autoridades a fin de ejercer presión para que se reabriera el aeropuerto, y utilizar medios creativos para sensibilizar a la comunidad y generar apoyo público a la campaña.
El grupo de mujeres utilizó el arte y los encuentros comunitarios para su trabajo de sensibilización e incidencia. Produjeron un cortometraje de animación fotograma por fotograma titulado “The Longest Way to Our Dreams” ("El viaje más largo a nuestros sueños", en su traducción al español) en el que se retrata a una joven que sufre un accidente automovilístico que le trastoca la vida y no puede recibir atención médica debido al cierre del aeropuerto. También organizaron encuentros comunitarios en los que las personas afectadas por el cierre podían contar su historia. El grupo recopiló diez de estos relatos personales en un folleto titulado “Unforgettable” ("Inolvidables", en su traducción al español), lleno de historias, dibujos realizados por niños y niñas, y poemas que describían el sufrimiento provocado por el conflicto de Yemen.
En enero de 2019, el gobernador de Hadramaut acompañó a las mujeres durante una visita al aeropuerto de Riyan, que recibió la cobertura de los medios de comunicación y las emisoras de televisión locales y tuvo una gran difusión en las redes sociales. “Mediante el trabajo en red y la incidencia, este grupo de mujeres logró transmitir sus exigencias a los representantes gubernamentales y las autoridades locales de forma pacífica, [...] Estas mujeres merecen ocupar puestos de alta dirección”, señaló el vicegobernador de Asuntos de la Juventud de Hadramaut. El gobernador regional dio instrucciones a todo el personal del aeropuerto para que reanudaran sus funciones a partir de abril de 2021.
Durante la ceremonia de clausura de la campaña de incidencia, una miembro del grupo de mujeres de Hadramaut declaró: “Logramos demostrar que las mujeres pueden cambiar las cosas. Hemos cumplido los objetivos que nos propusimos cuando empezamos el proyecto y seguiremos abordando diversas cuestiones prioritarias de las comunidades”.
Como hemos visto en estos dos casos prácticos, una de las grandes ventajas de trabajar de forma colectiva es la mayor probabilidad de que el cambio que se logre sea el adecuado para un mayor número de personas.
Has de tener en cuenta a las personas en favor de las cuales quieres propiciar el cambio. Nunca debe darse por sentado que el cambio que se pretende lograr satisface las aspiraciones y necesidades de la comunidad. Escuchando y observando conjuntamente la cuestión de cambio, es más probable que se generen soluciones y un cambio duraderos. Hay que solidarizarse con las personas, y no actuar en su nombre.
Como agente de cambio, es posible que formes parte o trabajes directamente con personas o grupos que están marginados o excluidos de la sociedad. Si es el caso, sigue la regla del “nada sobre nosotras sin nosotras”, es decir, no propongas ni decidas nada sin su liderazgo activo en el proceso de toma de decisiones.
Incorporar voces y puntos de vista diversos aporta la profundidad y amplitud de la experiencia a la problemática de cambio de tu interés. También puede ayudar a compensar los prejuicios y presuposiciones inconscientes que todas las personas tenemos y hacemos de forma natural y que analizamos en la unidad 1. Es importante incluir de forma activa a personas de distintas identidades sexuales y de género, y raciales o étnicas; religiones; clases; situaciones migratorias y edades; y con diversas capacidades físicas y mentales, sin olvidar que en cada uno de eso grupos hay personas cuyas vivencias se cruzan con las de otros grupos y quizás sufren la desigualdad de múltiples formas.
Si la problemática de cambio no te afecta directamente, debes aclarar el papel que desempeñas y la manera en que vas a trabajar con las personas afectadas y a apoyarlas. Esto implica dejar espacio a las voces de otros actores, y tener cuidado de no dejarlas fuera.
La organización y el activismo comunitarios posibilitan que un grupo de personas transformen sus recursos en el poder necesario para hacer realidad el cambio. La primera pregunta que un/a organizador/a comunitario/a puede plantearse no es “cuál es la cuestión que me ocupa” sino “quién es mi gente”, es decir, quién constituye su base de apoyo. Se trata de que quienes tienen un problema concreto movilicen sus propios recursos para resolverlo.
No obstante, las comunidades —de cualquier tipo— tienen sus propias dinámicas de poder y desigualdades; y en ellas existen muchas de las formas y expresiones de poder que analizamos en la unidad anterior. Es importante que las y los agentes de cambio acepten que nadie puede atribuirse la “representación” de todas las personas que forman una comunidad. El trabajo con la comunidad para abordar las diferencias de poder y las desigualdades debe realizarse con cuidado.
Los principios que muchas personas organizadoras comunitarias llevan en el corazón son:
Como ocurre siempre que se trabaja con personas, los comportamientos y métodos de trabajo colaborativos y cooperativos son los enfoques más eficaces. Unir a las personas en torno a una cuestión lleva tiempo, y la toma de decisiones suele ser compleja y puede ser lenta. La posibilidad de trabajar con otros actores depende de la capacidad que se tenga para establecer y mantener la confianza, que es el aglutinante indispensable que ayuda a identificar y descubrir las fortalezas de cada persona del grupo, o de cada parte en una alianza, y a llegar a acuerdos sobre las estrategias y tácticas que deben utilizarse. El consenso debe articularse con prudencia, y los distintos intereses presentes en el grupo deben manejarse de forma abierta y transparente. Establecer con claridad las funciones, planes y dinámicas de trabajo conjunto contribuye a evitar confusiones y, con suerte, a involucrar y mantener motivadas a las personas.
Fundamentar la colaboración en una visión común y el compromiso de realizar cambios positivos puede ser muy útil. Es posible que debas hacer concesiones sobre tu visión del cambio para dar cabida a las opiniones de las demás personas, pero eso implica también que tendrás más posibilidades de avanzar.

En este vídeo Neha, Elena, Hadeel, Oudai, Sabah, Kelly, Art y Eric nos hablan de lo que consideran las ventajas de trabajar en asociación con otros actores en favor del cambio y aprovechar el poder de la acción colectiva.
Chioma y Oudai también comparten algunas reflexiones sobre la gestión de los retos que pueden derivarse de colaborar con otras personas.
Y Eric, Kelly y Sabah mencionan algunas de las cualidades de las personas agentes de cambio sólidas.
Chioma Agwuegbo es la directora ejecutiva de TechHerNG y coordinadora del movimiento #StateofEmergencyGBV, una coalición de organizaciones que anima a la ciudadanía a hacer incidencia en favor de una respuesta urgente, integral y sostenible a la violencia sexual y de género en Nigeria.
Sabah Khan es cofundadora de Parcham, una organización de India dedicada a acabar con los estereotipos basados en la religión, la clase, la casta, el género y otros indicadores de diferencias, para generar una sociedad respetuosa de la diversidad.
Elena Mejía es una rapera, organizadora y facilitadora feminista que trabaja en Lima (Perú) y aborda las cuestiones de justicia de género, justicia económica y trabajo de narrativa en beneficio de los movimientos sociales de los Laboratorios de Activismo Juvenil Actúa.pe.
Kelly Mundy es responsable de Campañas de Oxfam Gran Bretaña y su objetivo es abordar las desigualdades económicas y de género, entre otras, que menoscaban la lucha contra la pobreza.
Eric Njuguna trabaja como organizador en la red Personas y Zonas más Afectadas (MAPA, por sus siglas en inglés) de Fridays for Future de Kenia, prestando apoyo a las protestas orientadas a presionar a los líderes mundiales para que actúen y promuevan la justicia climática y amplifiquen las voces de las personas más afectadas por la crisis climática.
Hadeel Qazzaz es coordinadora regional de Justicia de Género de Oxfam Internacional en Ramala (Cisjordania), y defiende los derechos de las mujeres en la región de Oriente Próximo y el Norte de África.
Art Reyes III dirige una organización llamada We The People: Michigan que se dedica a fortalecer la capacidad de organización de la clase trabajadora multirracial en el estado de Michigan (Estados Unidos) y lucha por la mejora de la situación en el estado y la comunidad que toda su población merece.
Neha Singh es la organizadora que comenzó la campaña sobre los derechos de las mujeres llamada “Why Loiter?” en Bombay (India), cuyo objetivo es reclamar espacios públicos para las mujeres por medio de la deambulación.
Oudai Tozan es investigador y miembro fundador de la red de personas investigadoras y académicas sirias de Reino Unido, y colabora con la diáspora siria y con quienes han sufrido la migración forzosa para movilizase, conectar y apoyarse mutuamente, así como para apoyar a Siria cuando la situación lo permite.

A algunas personas les impulsa su lucha por la supervivencia y la defensa de sus propios derechos; a otras, sus valores, su experiencia personal, un sentido de justicia política o social, o una brújula moral personal que distingue lo que consideran que está bien y mal, y les brinda fe en los cambios que esperan ver. A otras las motivan sus creencias religiosas, los movimientos sociales o las organizaciones de las que forman parte, o quizá personas que han conocido en su vida.
Tener la resiliencia necesaria para afrontar los contratiempos o incluso los ataques, fracasar y aprender de los fracasos, y gestionar la ansiedad de la incertidumbre son habilidades valiosas para ser agentes de cambio eficaces. Se trata de asumir riesgos calculados, y quizás actuar fuera de la zona de confort y con la persistencia y valor necesarios para cuestionar el orden establecido. La manera en que cada cual maneja la frustración, el estrés y la indignación que suelen acompañar al deseo de que se produzca un cambio, y, al tiempo, mantener la mente clara y velar por la pertinencia de las acciones con respecto a la tarea en cuestión, es muy importante.
Las y los activistas se enfrentan, desde luego, a una enorme diversidad de riesgos. Las personas dispuestas a manifestarse en países autocráticos e inseguros pueden sufrir actos de intimidación, amenazas o algo peor. Algunas se ven obligadas a huir del país. Incluso en países y contextos que parecen seguros, el cambio causa perturbación y puede recibirse de diversas maneras.
Independientemente de su situación, las y los agentes de cambio deben tener cuidado, mantener la energía y evitar el desgaste y la desilusión. El autocuidado, así como el cuidado mutuo, es un aspecto fundamental del activismo. La escritora feminista negra Audre Lorde lo expresó así: “Cuidar de mí misma no es autoindulgencia, es autopreservación, y eso es un acto de guerra política”.
Recuerda que estás en esto junto con más personas. Una ventaja del trabajo colaborativo con otras personas es la posibilidad de compartir la responsabilidad y estar pendientes las unas de las otras. Después de todo, la solidaridad conforta mucho. En los grupos de agentes de cambio es importante incorporar al activismo estrategias de cuidado colectivo: ¿cómo van a apoyarse mutuamente, especialmente en los momentos difíciles? Mantener el ánimo ante la adversidad y durante mucho tiempo puede resultar difícil, por lo que la celebración conjunta de las pequeñas victorias es una herramienta importante para mantener viva la esperanza.
La curiosidad, la humildad, la autoconsciencia y la apertura a los diversos puntos de vista son algunas características importantes y necesarias para quienes luchan de forma activa en favor del cambio. La curiosidad sobre lo que ocurre en el mundo debe combinarse con la humildad y el autoconocimiento. No tenemos, ni podemos tener, todas las respuestas; no podemos predecir los acontecimientos; y lo que funciona en un lugar puede no funcionar en otro.
Como hemos visto en la unidad sobre el “baile” con los sistemas, debemos acostumbrarnos al desorden y la incertidumbre. Debemos incluir diversidad de personas y diferentes puntos de vista en cualquier debate y, con independencia de nuestra carga de trabajo, tomar descansos para observar, reflexionar y evaluar lo que funciona o no funciona y modificar el rumbo en consecuencia.
Fijarse bien, escuchar, formular preguntas y pensar de forma crítica sobre las respuestas que se reciben son habilidades de incalculable valor. Implica tener la capacidad de “aceptar lo inesperado” y escuchar opiniones para adaptar las estrategias y tácticas en función de lo aprendido, y también para aprovechar las oportunidades que surjan.
Por último, pero no menos importante, las y los agentes de cambio deben tomar conciencia e informarse de sus derechos y los de las personas con las que trabajan. Expresarse, participar en actividades de campaña y trabajar activamente en favor de estos derechos, especialmente cuando se ven amenazados, es intrínseco a ser agentes de cambio. Todas las personas son titulares de estos derechos, sin discriminación.

Ante todo, liderar el cambio consiste en asumir el compromiso de hacerlo realidad. Es el primer recurso, la primera “chispa”, que hace posible el cambio. Demostrar ese compromiso y motivar a otras personas para que hagan lo mismo es fundamental para el éxito.
En este vídeo se muestra con un original enfoque el papel que desempeñan las y los líderes, así como quienes le siguen en los inicios, en la creación de movimientos.
Si te apasiona e interesa hacer realidad el cambio, lo más probable es que seas un líder o lideresa, aunque tú no te veas como tal.
Existen muchas definiciones y teorías del liderazgo, y muchos enfoques y estilos diferentes como, por ejemplo, el autocrático frente al democrático, o el transaccional frente al transformacional. Con el tiempo, distintas organizaciones, empresas, instituciones, culturas y países han elaborado o adoptado sus propios enfoques de liderazgo.
Para muchas personas activistas, organizaciones y grupos comunitarios locales del ámbito de la justicia social, trabajar en colaboración y garantizar que todas las voces estén representadas y se escuchen son los principios clave en base a los que comparten el liderazgo.
Durante las últimas décadas, las personas activistas feministas y los movimientos de mujeres, especialmente en el mundo mayoritario, han tomado la iniciativa en la redefinición del liderazgo mediante el compromiso de generar alternativas a las culturas de liderazgo jerárquico convencionales. Estas alternativas abarcan muchos aspectos, como la autoreflexión crítica o las nuevas estructuras de toma colectiva de decisiones. Cada vez más organizaciones y grupos de activismo del ámbito de la justicia social de todo el planeta aplican en su práctica los principios y enfoques del liderazgo feminista.
El liderazgo feminista insta a las personas a transformarse de forma individual y colectiva, y a:
Básicamente, el liderazgo feminista reconoce que el cambio en el mundo empieza por nosotros y nosotras mismas. Para contribuir a una transformación más amplia, debemos prepararnos para practicar la autorreflexión y la autoexigencia.
Al pensar en las características necesarias para liderar el cambio que hemos identificado en esta unidad, resulta útil profundizar en el papel que desempeñamos como agentes de cambio. Aquí tienes algunas preguntas que pueden ayudarte a reflexionar:
Apunta tus reflexiones en el cuadro de texto libre, en tu plan y diario de aprendizaje o en tu propio cuaderno.

En esta unidad has analizado con más detenimiento dos conceptos que presentamos en la unidad anterior: El “poder con”, es decir, el poder derivado de trabajar con otros actores; y el “poder interior”, es decir, cómo fortalecer nuestros recursos internos de curiosidad, valor y liderazgo feminista aumenta nuestra eficacia como agentes de cambio.
Hemos aprendido más cosas sobre la organización comunitaria, el valor de contribuir a los movimientos sociales y las características de un liderazgo eficaz para el cambio.
Como agente de cambio, lograrás mayor repercusión si tienes voluntad de escuchar, mostrar una curiosidad auténtica, probar nuevos enfoques, asumir riesgos calculados, aprender de los fracasos, cuestionar tu propio poder y tus privilegios, y trasladar el poder hacia las personas y comunidades más afectadas por el cambio. Y, lo que quizá sea aún más importante, deberás trabajar con otros actores comprometidos con la causa común. Para lograr que el cambio social sea sostenido y positivo, el “cómo” se logra es tan importante como el “qué” se logra.
En la unidad siguiente analizaremos con mayor detenimiento tus esferas de influencia y la manera de encontrar actores aliados y socios que contribuyan a ampliar tu influencia. Además, aprovecharemos el análisis del poder que realizamos en la unidad anterior para elaborar nuestras estrategias de cambio.
Los aspectos que se han abordado en la unidad 4 de este curso son: el poder de la acción colectiva, trabajar en asociación con otros actores, y las características de las y los agentes de cambio eficaces.
Ahora podrás poner a prueba tus conocimientos sobre lo que has aprendido con este breve test.
Batliwala, S., Feminist Leadership for Social Transformation: Clearing the Conceptual Cloud, CREA, [en línea]. Disponible en: https://www.uc.edu/ content/ dam/ uc/ ucwc/ docs/ CREA.pdf (consultado el 16 de octubre de 2023).
Lorde, A. (2017) A Burst of Light and Other Essays, Estados Unidos: edit. Dover Publications.
Fuentes de los casos prácticos:
Bao, H. (2020) “‘Anti-domestic violence little vaccine’: A Wuhan-based feminist activitist campaign during COVID-19”, Interface: a journal for and about social movements, 12 (1), pp. 53–63, [en línea]. Disponible en: https://www.interfacejournal.net/ wp-content/ uploads/ 2020/ 07/ Interface-12-1-Bao.pdf (consultado el 16 de octubre de 2023).
Green, D. (2020) “‘Anti-domestic violence little vaccine’: A Wuhan-based feminist activitist campaign during COVID-19”, From Poverty to Power, 23 de septiembre, [en línea]. Disponible en: https://frompoverty.oxfam.org.uk/ anti-domestic-violence-little-vaccine-a-wuhan-based-feminist-activist-campaign-during-covid-19/ (consultado el 16 de octubre de 2023).
NDI (2019) Women Peacebuilders in Yemen Advocate for the Re-Opening of Al-Riyyan Airport, 12 de junio, [en línea]. Disponible en: https://www.ndi.org/ our-stories/ women-peacebuilders-yemen-advocate-re-opening-al-riyyan-airport (consultado el 16 de octubre de 2023).
Drew Dudley – Everyday leadership https://www.ted.com/ talks/ drew_dudley_everyday_leadership
How Change Happens (OUP 2016)
Recursos sobre resiliencia personal y organizativa, MindfulNext
Self care and community care tools, El Proyecto Andre Lorde
Stories of people changing the world, MobLab
El Centro de Liderazgo Servicial
La Declaración Universal de los Derechos Humanos
Why care is a political act, blog Views & Voices de Oxfam
Why self-care and collective wellbeing are critical to winning change, MobLab
What’s the role of Oxfam in supporting social movements for change?, blog Views & Voices de Oxfam