Rosa Montserrat Olaria Pérez
El desafío más importante para lograr una educación centrada en el estudiante (LCE), radica básicamente en patrones aprendidos dentro de nuestra formación profesional, en el sentido de que cuando fuimos alumnos y cuando fuimos formados como docentes, la LCE no se llegaba ni a concebir.
Siento que uno de los retos más importantes es permitrnos transitar hacia un nuevo estilo de enseñanza, en la que los alumnos que requieran adecuaciones curriculares, verdaderamente puedan contar con ellas y con los materiales que les permitan acceder al conocimiento, atendiendo sus características personales.
A su vez, es urgente considerar que una adecucación curricular, no siempre involucra el que el alumno requiera materiales con información o ejercicios más sencillos o de grados más abajo. Adecuar un contenido es poder reconocer en qué nivel de desempeño se encuentra un estudiante y buscar llevarlo a su zona de desarrollo próximo. Toda adecuación curricular requiere que el docente cuente con un proceso de pensamiento con capacidad de pensamiento crítico y creativo bien desarrollado, si éste no cuenta con ello, difícilmente podrá desarrollar habilidades en sus alumnos que él mismo no posee.
Otro punto a atender o que es importante en nuestra realidad, es que las actuales polñiticas educativas en México, han erradicado el desarrollo de habilidades, actitudes y conocimientos en los planes de estudio; esto es, la construcción de saberes se ha reducido de tal manera, que en matemáticas, los contenidos se abordan hasta la 4ª Fase Educativa que, corresponde a lo que antes era 4º de Primaria, de habilidades y actitudes, ellas han quedado mutiladas, ya que el concepto de competencia, quedó eliminado de las actuales políticas educativas. Siento que en nuestro contexto, aún falta mucho por trabajar en el tema de LCE; sin embargo, como escuela deseamos alcanzar la meta de un día poder decir que somos una escuela verdaderamente inclusiva.

