1.6 Ser activistas: hacer realidad el cambio
Cuando hablamos de cambio en este curso, hablamos de personas que actúan para influir positivamente en sus comunidades, sus organizaciones o en la sociedad en general.
Dicho activismo consiste en cualquier medida que tenga consecuencias sociales. Es posible que ya hayas participado en acciones así en tu comunidad. Suele implicar agruparse con otras personas con ideas y valores similares en movimientos sociales; grupos confesionales, de mujeres, de jóvenes o de personas queer; asociaciones vecinales; sindicatos, o grupos locales de ahorro y préstamo. A esto lo llamamos acción colectiva.
Actuar de forma colectiva
Las personas activistas se unen para oponerse a la represión y los ataques contra los derechos humanos. Pueden aportar información fundamental a las instancias de decisión del Estado para determinar la legislación y presionar para que se modifiquen las leyes vigentes a fin de satisfacer las necesidades de la población, aun cuando las restricciones impuestas a las actividades de las organizaciones de la sociedad civil y las personas a título individual menoscaban su capacidad para expresarse. Al aunar esfuerzos, las personas pueden sumar y amplificar su voz a través de canales políticos tradicionales tales como las elecciones democráticas, si existen.
Las y los activistas también desafían a los regímenes políticos en situaciones tales como los levantamientos y las manifestaciones populares que han tenido lugar en muchos países en los últimos años. Estas protestas, de gran trascendencia, suelen provocar reacciones adversas o crisis, o periodos de incertidumbre. No siempre logran de forma inmediata el cambio que pretenden, pero son una señal importante de que se necesitan cambios.
Aunque la mayor parte de la labor cotidiana de los grupos de activistas es menos espectacular que el derrocamiento de Gobiernos, desempeña un papel importante en el curso del cambio de la mayoría de las sociedades.
Movimientos se han unido en distintas partes del mundo contra las políticas racistas, la brutalidad policial y el legado del colonialismo, así como en favor de la reparación, los derechos civiles y la justicia racial. También han luchado en favor de los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales y de género; y de los derechos reproductivos, los derechos a la tierra y la herencia, la protección frente al acoso sexual y la violencia de género, y los derechos a la libertad de expresión y a la libre determinación.
Se han constituido movimientos en protesta por la destrucción ambiental, como la crisis climática o grandes proyectos de infraestructuras que amenazan con obligar a las personas a abandonar sus hogares. Muchos de estos movimientos los lideran las comunidades indígenas y las personas jóvenes, que se unen para ejercer su poder colectivo.
Las y los trabajadores de las fábricas, el funcionariado, el estudiantado universitario y el campesinado se dieron cuenta hace mucho tiempo de que organizarse de forma colectiva les da el poder de negociación que necesitan para mejorar su situación y la de otras personas.
Algunos grupos tales como los sindicatos, las asociaciones de personas productoras, las cooperativas y las asociaciones de pequeñas empresas consiguen salarios, condiciones laborales o precios más justos para sus miembros. Las personas también tienen cierto poder como consumidoras de productos y servicios, y pueden lograr un cambio mediante sus decisiones de compra.
Las alianzas y las coaliciones de grupos pueden influir en políticas internacionales tales como la prohibición de las minas antipersona, obtener acceso a medicamentos y vacunas, y hacer que el comercio sea más justo. Muchas de ellas presionan a los Gobiernos para que se incremente la regulación estatal o se adopten otras medidas con el fin de limitar el poder excesivo —y a menudo oculto— de los intereses empresariales.
Acciones locales
Las y los activistas también trabajan en el ámbito local, presionando a las autoridades para que instalen alumbrado público, carriles para bicicletas o servicios de agua potable; pavimenten los caminos, o inviertan en escuelas y centros médicos. Los grupos comunitarios suelen proveer por sí mismos servicios tales como programas de educación pública sobre cualquier tema, desde el lavado de manos a los derechos laborales.
En la parte oriental de República Democrática del Congo, afectada por conflictos, los comités comunitarios de protección —formados por seis mujeres y seis hombres elegidos por sus comunidades— identifican las principales amenazas para la población y aplican medidas para mitigarlas. Cuando la población se ve obligada a huir debido a nuevos combates, estos comités las ayudan a organizarse en otros campamentos de personas refugiadas.
Responder a las oportunidades y las tendencias
Los factores que provocan que las personas den un paso al frente y hagan campaña en favor del cambio son muchos y diversos.
Algunos de estos factores son las tendencias políticas, económicas, sociales, tecnológicas y ambientales a largo plazo como, por ejemplo, las migraciones, la urbanización, las consecuencias del cambio climático, los cambios demográficos entre las poblaciones jóvenes y las que están envejeciendo, o la sensibilización sobre los problemas a través de los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales. Se incluyen, asimismo, cambios repentinos que pueden sacudir países o el mundo; lo que llamamos “momentos de inflexión”, como el aumento desorbitado de los precios al consumo, inundaciones graves, guerras y la caída súbita de Gobiernos o regímenes. Estos momentos de inflexión pueden ofrecer oportunidades para que la población actúe y presione en favor de un cambio. También puede constituir amenazas que llaman a resistir.
1.5 Entonces, ¿qué es el cambio?

