3.5 Definición de “poder”

Hay más de una forma de definir “poder”.
Según el Diccionario Oxford de Inglés, “poder” es:
- La facultad o capacidad para hacer algo o actuar de una forma determinada.
- La capacidad o facultad para dirigir o influir en el comportamiento de otras personas o el curso de los acontecimientos.
Por tanto, en su acepción inglesa, el poder tiene dos significados: un significado personal, sobre lo que ocurre en el corazón o la mente de cada persona; y otro, sobre su facultad para influir en otras personas. En esta unidad abordamos ambas acepciones.
En cualquier familia, comunidad, sala de juntas u oficina gubernamental con la que te encuentres habrá una red de relaciones de poder —algunas visibles, otras ocultas y otras invisibles— que vincula e influye a todas las personas allí presentes: amigos/as y enemigos/as; padres y madres, e hijos/as; jefes/as y empleados/as; esposos/as y parejas; y gobernantes y gobernados/as. Con independencia del sistema político, el poder —formal o informal— siempre está presente.
En todo momento coexisten distintos tipos de poder que interactúan entre sí y producen diversos resultados que suelen desafiar nuestra capacidad para prever y predecir de qué manera puede producirse el cambio. En este sentido, el poder puede considerarse como parte de un “sistema”.
Examinar el poder es fundamental para intentar comprender el cambio e influir en él. Quienes tienen poder pueden influir en la manera de vivir de las personas, pueden determinar los derechos de los que las personas pueden disfrutar e incluso establecer una visión “correcta” de la sociedad. El poder fija los parámetros del devenir de las relaciones políticas y sociales. Por tanto, comprender quién tiene el poder, quién no lo tiene, y por qué ocurre esto, es fundamental para comprender los procesos de cambio, las resistencias al cambio e incluso el conflicto cuando el cambio tiene lugar. ¿Qué actores son probables aliados o enemigos del cambio? ¿Quiénes son quienes tienen más poder en esta relación? ¿Y quienes menos tienen? ¿Cómo se han tratado mutuamente en el pasado? ¿Quién escucha a quienes tienen menos poder? ¿Cómo adquieren poder quienes menos tienen? ¿Qué poder tenemos con respecto a los demás actores?
Poder e identidad
Desde este punto de vista, muchos procesos de cambio político y social consisten, de hecho, en la renegociación y redistribución del poder. Las relaciones de género son, básicamente, relaciones de poder. Las relaciones raciales son relaciones de poder. Igualmente, otras identidades tales como la clase, la religión, la sexualidad, la edad y la (dis)capacidad están relacionadas entre sí y con el poder. Tener en cuenta esta cuestión de forma integral se denomina “enfoque interseccional”.
Hay, por ejemplo, distintas clases de poder y desigualdad en las relaciones entre mujeres y hombres y personas no binarias, influidas por las normas sociales y culturales con las que vivimos y que se expresan en los comportamientos. La intersección entre poder y género siempre se presenta y se aprende en el hogar, en los espacios íntimos de nuestra vida; se refuerza en los espacios públicos con las demás personas y en el mundo privado de nuestra propia mente; y se ve influida por nuestras otras identidades, como la raza, el origen étnico, la edad o la situación económica.
Por tanto, cuando reflexionamos sobre aspectos de nuestra identidad, debemos pensar siempre en el poder; y, cuando reflexionamos sobre el poder, debemos pensar siempre en la identidad.
¿Qué pasa cuando no se presta atención al poder?
La cuestión del poder y la influencia es parte esencial de las relaciones humanas. Desde el momento en que el niño o niña nace y toma de conciencia de sí mismo/a y del mundo de relaciones, comienzan los procesos para influir en sus progenitores y las personas que le rodean, para satisfacer sus necesidades. En los ámbitos familiar, comunitario, nacional y mundial, determinadas personas, instituciones y agrupaciones adquieren y utilizan el poder en su propio beneficio o para sus propios fines, en ocasiones negando el poder a otros actores o utilizándolo en su contra. Estas relaciones de poder pueden arraigarse profundamente, no son siempre directamente perceptibles y pueden motivar la marginación y opresión de otras personas. Por tanto, el poder es una parte esencial del cambio, o de su rechazo.
Como agente de cambio, debes influir en las personas o instituciones que tienen el poder en la toma de decisiones, la influencia y los recursos para apoyar o rechazar el cambio que pretendes. Como agente de cambio con interés en generar cambios sostenibles a nivel comunitario o en la vida de las personas, la modificación de las relaciones de poder para que tu base de apoyo o comunidad tenga más autoridad y más poder para influir debe estar contemplada en tu quehacer.
Comprender el poder —el tuyo y el de las demás personas— y la forma de usarlo y de relacionarte con él es la única vía segura de lograr el cambio e influir en él. Ignorar el poder es arriesgado.
Actividad 3.2: ¿Qué es el poder?
¿En qué piensas cuando oyes la palabra “poder”?
¿En qué diferentes clases de poder piensas?
¿Cuándo es el poder algo positivo, y cuándo es algo negativo?
Apunta tus reflexiones en el cuadro de texto libre, en tu plan y diario de aprendizaje o en tu propio cuaderno.
3.4 ¿Cómo se concibe el poder cuando se hace realidad el cambio?
