4.3 ¿A qué nos referimos con “acción colectiva”?
La acción colectiva —trabajar con otros actores— es un elemento decisivo para lograr el cambio. Es una forma de “poder con” y es más eficaz que el trabajo individual de cada persona interesada.
La acción colectiva puede efectuarse en el ámbito local o puede abordar cuestiones sociales y políticas de carácter sistémico a una escala aún mayor, en las que los movimientos sociales desempeñan un papel significativo en el ámbito nacional o internacional.
Los movimientos sociales son importantes actores del cambio en todo el mundo, y es posible que, al ser una persona apasionada por hacer realidad el cambio, ya hayas formado parte de un movimiento o más.
Con independencia de que se trate de la lucha contra la violencia y la impunidad, o en favor de un sistema político más democrático, o de exigencias más concretas tales como la reforma agraria, el derecho al matrimonio, las políticas para combatir el cambio climático o la aprobación de legislación sobre el control de las armas, el poder de las personas que se organizan, realizan marchas en la calle y se conectan a través de las redes sociales resulta ser a menudo un elemento fundamental para generar presión en favor del cambio.
Incluso aunque no se logre alcanzar los objetivos globales, hay un enorme poder en el hecho de organizarse de este modo horizontal y generar solidaridad en torno a identidades y reivindicaciones comunes.
Los movimientos de activistas con discapacidad, personas negras, indígenas y racializadas, mujeres, personas transgénero, estudiantes, o trabajadores del sector textil defienden el principio de "nada sobre nosotras sin nosotras”. La participación en este tipo de movimientos nos da la esperanza de tener una implicación directa en el proceso de construir un mundo mejor. En el caso de quienes no están en el ámbito del activismo comunitario, el acento se pone cada vez más en apoyar a esos movimientos y evitar cuidadosamente “interponerse” en el liderazgo y la acción locales. Dependiendo de la cuestión, tus aliados naturales serán probablemente otras personas y grupos sociales del ámbito local, quienes se ven directamente afectados por un asunto concreto, y cuya causa puedes respaldar con delicadeza y una actitud de apoyo verdadero.
Tu plan para hacer realidad el cambio puede que también deba incluir trabajar con personas que están indecisas o que no conocen o comprenden plenamente la importancia de la cuestión, así como, probablemente, con quienes bloquean —directa o indirectamente— el cambio que te ocupa. Además, también puedes enfrentarte al reto de considerar detenidamente el papel que desempeñas, tu propio poder, la percepción que se tiene de ti o de tu organización, y lo que todo ello implica para el modo en que colaboras con otros actores.
La acción colectiva también puede implicar trabajar con personas o grupos que tienen un punto de vista, experiencias vitales o ideas diferentes sobre cómo se produce el cambio y cuáles deben ser las prioridades. Por tanto, además de establecer relaciones con las personas y organizaciones afines que defienden tu causa, es posible que debas llegar a otros actores con los que normalmente no te pondrías de acuerdo, pero que podrían favorecer tu empeño. Son las personas u organizaciones a las que pueden respetar y escuchar quienes tienen el poder decisorio, como los líderes y lideresas empresariales, las figuras académicas o las cámaras de comercio locales.
4.2 ¿Qué es el poder de la acción colectiva?

