4.5 “Nada sobre nosotras sin nosotras”
Como hemos visto en estos dos casos prácticos, una de las grandes ventajas de trabajar de forma colectiva es la mayor probabilidad de que el cambio que se logre sea el adecuado para un mayor número de personas.
Has de tener en cuenta a las personas en favor de las cuales quieres propiciar el cambio. Nunca debe darse por sentado que el cambio que se pretende lograr satisface las aspiraciones y necesidades de la comunidad. Escuchando y observando conjuntamente la cuestión de cambio, es más probable que se generen soluciones y un cambio duraderos. Hay que solidarizarse con las personas, y no actuar en su nombre.
Como agente de cambio, es posible que formes parte o trabajes directamente con personas o grupos que están marginados o excluidos de la sociedad. Si es el caso, sigue la regla del “nada sobre nosotras sin nosotras”, es decir, no propongas ni decidas nada sin su liderazgo activo en el proceso de toma de decisiones.
Incorporar voces y puntos de vista diversos aporta la profundidad y amplitud de la experiencia a la problemática de cambio de tu interés. También puede ayudar a compensar los prejuicios y presuposiciones inconscientes que todas las personas tenemos y hacemos de forma natural y que analizamos en la unidad 1. Es importante incluir de forma activa a personas de distintas identidades sexuales y de género, y raciales o étnicas; religiones; clases; situaciones migratorias y edades; y con diversas capacidades físicas y mentales, sin olvidar que en cada uno de eso grupos hay personas cuyas vivencias se cruzan con las de otros grupos y quizás sufren la desigualdad de múltiples formas.
Si la problemática de cambio no te afecta directamente, debes aclarar el papel que desempeñas y la manera en que vas a trabajar con las personas afectadas y a apoyarlas. Esto implica dejar espacio a las voces de otros actores, y tener cuidado de no dejarlas fuera.
Organización comunitaria
La organización y el activismo comunitarios posibilitan que un grupo de personas transformen sus recursos en el poder necesario para hacer realidad el cambio. La primera pregunta que un/a organizador/a comunitario/a puede plantearse no es “cuál es la cuestión que me ocupa” sino “quién es mi gente”, es decir, quién constituye su base de apoyo. Se trata de que quienes tienen un problema concreto movilicen sus propios recursos para resolverlo.
No obstante, las comunidades —de cualquier tipo— tienen sus propias dinámicas de poder y desigualdades; y en ellas existen muchas de las formas y expresiones de poder que analizamos en la unidad anterior. Es importante que las y los agentes de cambio acepten que nadie puede atribuirse la “representación” de todas las personas que forman una comunidad. El trabajo con la comunidad para abordar las diferencias de poder y las desigualdades debe realizarse con cuidado.
Los principios que muchas personas organizadoras comunitarias llevan en el corazón son:
- el poder se comparte
- el trabajo comunitario se basa en la participación igualitaria y el diálogo abierto: la escucha activa y la reflexión son fundamentales
- el cambio se basa también en la transformación individual y comunitaria: el “poder interior” y el “poder con” orientados al “poder para”.
Como ocurre siempre que se trabaja con personas, los comportamientos y métodos de trabajo colaborativos y cooperativos son los enfoques más eficaces. Unir a las personas en torno a una cuestión lleva tiempo, y la toma de decisiones suele ser compleja y puede ser lenta. La posibilidad de trabajar con otros actores depende de la capacidad que se tenga para establecer y mantener la confianza, que es el aglutinante indispensable que ayuda a identificar y descubrir las fortalezas de cada persona del grupo, o de cada parte en una alianza, y a llegar a acuerdos sobre las estrategias y tácticas que deben utilizarse. El consenso debe articularse con prudencia, y los distintos intereses presentes en el grupo deben manejarse de forma abierta y transparente. Establecer con claridad las funciones, planes y dinámicas de trabajo conjunto contribuye a evitar confusiones y, con suerte, a involucrar y mantener motivadas a las personas.
Fundamentar la colaboración en una visión común y el compromiso de realizar cambios positivos puede ser muy útil. Es posible que debas hacer concesiones sobre tu visión del cambio para dar cabida a las opiniones de las demás personas, pero eso implica también que tendrás más posibilidades de avanzar.
4.4 Trabajar con otros actores genera cambios

