6.3 La narrativas como forma de poder

Hay dos aspectos de la narrativa que son importantes para la labor de influencia que llevan a cabo las y los agentes de cambio.
El primero es que pueden utilizar las técnicas narrativas en sus mensajes para motivar a las personas a actuar, tal como hemos visto en los ejemplos anteriores.
El segundo guarda relación con la manera en que los distintos grupos de todas las culturas y naciones interpretan los acontecimientos o la realidad, y los convierten en verdades, creencias, ideologías y percepciones del bien y el mal que afectan directamente a las acciones y el comportamiento de las personas y al establecimiento de normas sociales. Estas narrativas constituyen una forma de poder invisible, del que hablamos en la unidad 3.
Las narrativas se componen de múltiples relatos, representaciones de conocimientos, tuits, imágenes, vídeos, memes, contenidos en línea, conversaciones en vivo, entrevistas y discursos que ayudan a mantener arraigadas las ideas establecidas sobre la sociedad y las personas. Las narrativas dominantes contribuyen a legitimar las relaciones de poder existentes y a hacerlas normales, naturales o correctas. Pueden ayudarnos a sentir que pertenecemos, o no, a un lugar. Pueden mantener las cosan tal como están, y también pueden impulsar el cambio.
Las personas y organizaciones que defienden los derechos de las mujeres y la justicia social están cada vez más centradas en crear narrativas alternativas para cuestionar las que dificultan el cambio, tanto en el ámbito político como en el de las actitudes y comportamientos de las personas. Por ejemplo, la narrativa dominante de que el trabajo de cuidados informal y no remunerado que realizan las mujeres no tiene valor económico puede cuestionarse con otra narrativa que muestre este trabajo como una enorme contribución a la prosperidad económica nacional y al bienestar social, y es responsabilidad de todos y todas ponerlo en valor.
Las y los agentes de cambio podemos reforzar o poner en cuestión las narrativas, y también podemos contribuir a nuevas narrativas que se ajusten al cambio que deseamos que se produzca, e incluso crearlas. Conectar con personas que son distintas a nosotros/as e interactuar con puntos de vista diversos puede ayudarnos a crear esas nuevas narrativas. Como siempre, el poder que derivamos de la acción colectiva, trabajando con otras personas, aporta fuerza y legitimidad a nuestro llamamiento en favor del cambio.
6.2 Influir: apelar a la cabeza, el corazón y las manos
